martes, 7 de junio de 2016

8 DE JUNIO DE 1903 NACE:

MARGUERITE YOURCENAR
(Marguerite de Crayencour; Bruselas, 1903 - isla de Mount Desert, Maine, EE.UU., 1987) Escritora francesa de origen belga.
Huérfana de madre desde su nacimiento, fue llevada muy pronto a Francia por el padre (natural de Lille) que, tras impartirle una educación bastante esmerada, la llevó siempre con él, en el curso de su cosmopolita existencia, comunicándole su amor por los viajes.
Cursó estudios universitarios, especializándose en cultura clásica, y empezó a publicar diez años antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, aunque con escaso éxito. De esta primera época son las novelas Alexis o el tratado del inútil combate (1928), que comenzó a despertar el interés de la crítica: obra de corte gidiano, es una lúcida y desinhibida vivisección de un fracaso existencial; La Nouvelle Eurydice (1929), menos tensa e inspirada respecto Alexis: Denier du rêve(1934), historia de un atentado fracasado contra Mussolini, donde la violencia política ocupa el primer plano; y La mort conduit l'attelafe (1934), colección de tres cuentos.
Sus largas estancias en Grecia dieron origen a una serie de ensayos reunidos enViaje a Grecia y llevaron a su maduración la idea originaría de Fuegos (1936), una obra esencialmente lírica compuesta de relatos míticos y legendarios. La misma dimensión mítica se deja traslucir en su colección de Cuentos orientales, publicada en 1938. El año siguiente aparece El tiro de gracia, basada en un hecho real, una historia de amor y de muerte en un país devastado durante las luchas antibolcheviques. Son importantes también varios ensayos, como Pindare (1932) yLes songes et les sorts (1938).

Marguerite Yourcenar
En 1939 la guerra la sorprendió en los Estados Unidos y allí fijó su residencia, en Maine, dedicándose en un principio a la enseñanza y adquiriendo la nacionalidad norteamericana en 1948. Llevó a cabo también en este período una serie de refinadas traducciones de textos de diversa naturaleza: obras de Virginia Wolf, Henry James y K. Kavafis y la antología de poesía griega antigua La couronne et la lyre.
Su fama como novelista la debe a dos grandes novelas históricas que han tenido gran resonancia: Memorias de Adriano (1951), reconstrucción histórica realizada con gran celo documental de la vida del más ilustrado de los emperadores romanos. Escrita a modo de carta dirigida como testamento espiritual a su sucesor designado, es una meditación del hombre sobre sí mismo, e ilustra el único remedio posible a la angustia de la muerte: la voluntad de vivir conscientemente, asumiendo el deber principal del hombre que es el perfeccionamiento interior. La otra fue Opus nigrum(1965), obra fruto de cuidadosas investigaciones, que gira en torno a la figura del médico alquimista y filósofo Zenón, intelectual enfrentado a los problemas del conocimiento.
Publicó también el ensayo A beneficio de inventario (siete estudios sobre A. d'Aubigné, Piranesi, S. Lagerlöf, Kavafis, Th. Mann, etc.) y diversas obras teatrales como Electre ou la chute des masques (1954), Le mystère d'Alceste (1963) y el volumen de 1971 que comprende Dar al CésarLe petite Sirène y Le dialogue dans le marécase. En 1974 publicó su autobiografía en dos volúmenes: Recordatorios yArchivos del Norte, frescos histórico-narrativos sobre su propia familia. Fue la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Francesa en 1980.
En el curso de un viaje a África llevó a término la redacción de los tres relatos que componen Como el agua que fluye (1982), y el ensayo Mishima o la visión del vacío(1981), fruto de la larga frecuentación de la obra del gran escritor japonés. En 1982 vio la luz Con los ojos abiertos, libro de conversaciones con Matthieu Galey, que constituye una reveladora autobiografía.



7 DE JUNIO DE 1917 NACE:

GWENDOLYN ELIZABETH BROOKS

Escritora estadounidense nacida el 7 de junio de 1917 en Topeca, Kansas, y muerta el 3 de diciembre de 2000 en su domicilio de Chicago. Sus padres, Keziah y David, se trasladaron cuando Brooks tenía cuatro años a Illinois, donde acomodaron su residencia permanente en la Avenida Champlin de Chicago. La vocación de Brooks por la literatura se remonta a su más tierna infancia, pues cuando solamente tenía siete años comenzó a hacer rimas y a la edad de 13 años ya había publicado su primer poema. Brooks publicó sus primeros poemas en el Chicago Defender, un periódico escrito primordialmente para la comunidad negra de Chicago, y del que ella fue asidua colaboradora semanal. Asistió al Wilson Junior College, en el que se graduó en 1936; al año siguiente, cuando Brooks contaba con veinte años, su trabajo literario anterior apareció publicado en dos antologías.

Ganó su primer gran premio literario en la Midwestern Writers' Conference de 1943 y con posterioridad ha seguido obteniendo muchos otros honores; entre los más notables se encuentran los dos premios Guggenheim, su nombramiento como Poeta Laureada de Illinois (1969) o el National Endowment for the Arts Lifetime Achievement Award. Sin embargo, sus logros más importantes han sido la obtención del Premio Pulitzer de poesía de 1950 con su colección de poemas Annie Allen (1949), que ha hecho de Brooks la primera escritora afroamericana en ganar este premio, y su nombramiento como miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras en 1976; por otro lado, Brooks ha recibido más de 50 títulos como “doctor honoris causa” de colegios y universidades, y en 1969 la Western Illinois University inauguró en su campus el “Gwendolyn Brooks Cultural Center” en reconocimiento a su labor literaria.

La obra literaria de Brooks hace un análisis y reflexiona acerca de la vida que los negros americanos llevan en las ciudades, con sus sueños y sus luchas. En su obra ofrece una visión penetrante de la cultura afroamericana, en la que predominan temas como las consecuencias de la problemática de la identidad racial y étnica y las presiones diarias de esta existencia. Los trabajos de Brooks, que muestran cierta accesibilidad de comprensión lingüística y semántica, presentan como temas primordiales la discriminación racial, el orgullo negro, la compasión y caridad de los negros, la solidaridad y la identidad negra, etc. Estos temas son tratados a través de distintas perspectivas históricas, como los movimientos de los cincuenta en lucha por los derechos civiles, la rebelión negra de los sesenta o la complacencia demostrada en los años setenta.

Estos temas han adoptado distintas formas métricas, que han ido evolucionando a través de su carrera literaria. En un principio, la obra de Brooks estaba influida por el Renacimiento en el Harlem; así, en sus primeros trabajos, destaca la utilización de metros clásicos como el soneto y la canción. Del mismo modo, la autora experimentó con la adaptación de otros metros convencionales para sus composiciones. Más tarde Brooks comenzó a cultivar el verso libre, influida por el movimiento de arte y estética negra, y abandonó el soneto, que le parecía una composición inapropiada para estos tiempos; siguió utilizando la canción por su esencia musical y por su sencillez, y compuso poemas en lo que ella denominó “verso periodístico". La producción poética de Brooks ha recogido el fuerte influjo ejercido por diversos escritores; de esta manera, sus primeras obras reflejan influencias de Emily Dickinson, Lawrence Dunbar, Langston Hughes, Claude McKay, Millay, Merrill Moore o Ann Spencer; y, en sus últimas obras, de Amiri Baraka, Hughes o Haki R. Madhubuti.

Su producción literaria es muy extensa, pero cabe destacar un número importante de obras mayores: A Street in Bronzeville (1945, Una calle en Bronzeville), que representa la primera publicación de una colección de sus poemas, en la que queda patente su extraordinario talento para retratar la vida cotidiana de sus vecinos; Annie Allen (1949), en la que presenta la etapa de crecimiento de una niña negra en Chicago a través de una serie de poemas que, de alguna manera, están conectados entre sí; Brooks también ha escrito un libro para niños titulado Bronzeville Boys and Girls (1956).

Uno de sus más famosos volúmenes es The Bean Eaters (1961), que contiene bastante de su mejor poesía e incluye el famoso poema “We real cool”. En Selected poems (1963) ofrece otra antología de sus poemas. In the Mecca (1968) es un libro que presenta una acusada división: la mitad del mismo recoge un largo poema narrativo en el que retrata a la gente que vive en la Meca, un gran edificio de apartamentos erigido en el Lado Sur de Chicago en 1891 y demolido tras largo tiempo de deterioro; la segunda mitad del libro contiene poemas individuales, entre los que sobresalen ”Malcolm X” o “Boy Breaking Glass”. Otra obra importante en su carrera es Riot (1969).

Imprescindible para conocer el pensamiento de Brooks es su Family Pictures (1970), donde Brooks ha plasmado sus creencias en poemas como “Corners on the Curving Sky”. En 1971, publicó tres volúmenes: Aloneness, The World of Gwendolyn Brooks, una colección que incluye la novela Maud Martha; y Black Position, No. 1, obra que continuó al año siguiente en Black Position, No. 2 (1972). En Report from Part One (1972), ofrece la primera parte de su autobiografía, en la que se funden memorias personales con entrevistas, cartas, etc. The Tiger Who Wore White Gloves; or, What You Are You Are (1974), Beckonings (1975), Capsule Course in Black Poetry Writing (1975), Young Poet's Primer (1980), To Disembark (1981), Black Love (1982), The Near Johannesburg Boy and Other Poems (1986), Gottschalk and the Grande Tarantelle (1988), Primer for Blacks (1991), Winnie (1991), sobre Winnie Mandela; Blacks (1991), Coming Home (1992), Selected Poems (1995), que recoge algunas de sus primeras colecciones junto a nuevos poemas; y, finalmente, Report from Part Two (1996), que supone la segunda parte de su autobiografía.

Las características que se dan en la producción poética de Brooks están asimismo presentes en su novela Maud Martha (1953), que recoge los temas principales de su poesía. En esta novela se nos presenta la vida de Maud Martha Brown, quien es repetidamente objeto del prejuicio racial, tanto desde dentro como desde fuera de su comunidad: ejemplo de ello es el trato que recibe de un dependiente blanco de una tienda de sombreros cuando Maud Martha no puede pagar el precio de la prenda, o cuando sus propios vecinos la ayudan a duras penas cuando da a luz a su hija. Debido al color oscuro de su piel, Maud Martha se ve a sí misma menos atractiva que otras chicas afroamericanas de su comunidad, por lo que su existencia se convierte en una prueba diaria que ofrece muy pocas gratificaciones. El apartamento en el que vive Maud Martha junto a su marido es un microcosmos que suministra al lector una visión de la vida diaria de los afroamericanos. Mientras que su poesía ha sido recibida con entusiasmo por la crítica, su novela Maud Martha no ha alcanzado idénticos elogios.

7 DE JUNIO DE 2011 MUERE:

JORGE SEMPRÚN

Fue un escritor, intelectual, político y guionista español, cuya obra fue escrita -en su mayor parte- en francés y fue ministro de Cultura de España entre 1988 y 1991, en el gobierno de Felipe González.
Durante la Segunda Guerra Mundial, combatió entre los partisanos franceses de la Resistencia. En 1942 se afilió al Partido Comunista español. En 1943, fue detenido, torturado y deportado al campo de concentración de Buchenwald, hecho que marcaría su posterior experiencia literaria y política. Tras su liberación, fue recibido como un héroe en París, donde fijó su residencia.
Entre 1945 y 1952 trabajó para la UNESCO; luego empezó a trabajar para el PCE, llegando a formar parte del Comité Central desde 1954 y del Comité Ejecutivo desde 1956.
Con Semprún desapareció un pedazo de la memoria del género humano. En el 2000 dijo: "Están desapareciendo los testigos del exterminio. Cada generación tiene un crepúsculo de esas características. Los testigos desaparecen. Pero ahora me está tocando vivirlo a mí. Aún hay más viejos que yo que han pasado por la experiencia de los campos. Pero no todos son escritores. En el crepúsculo, la memoria se hace más tensa, pero también está más sujeta a las deformaciones. Luego hay algo... ¿Sabe usted qué es lo más importante de haber pasado por un campo? ¿Sabe usted qué es exactamente? ¿Sabe usted que eso, que es lo más importante y lo más terrible, es lo único que no se puede explicar? El olor a carne quemada.
Nació en Madrid el 10 de diciembre de 1923

7 DE JUNIO DE  1987 MUERE:
HUMBERTO COSTANTINI
Escritor argentino que nació en Lobos (provincia de Buenos Aires). Es integrante de la generación del 50, a la que pertenecen también David Viñas, Pedro G. Orgambide, Beatriz Guido, Marta Lynch .
Su producción literaria recoge prácticamente todos los géneros literarios, novela, teatro, cuento, poesía; obras en las que refleja las peculiaridades de una sociedad predominantemente urbana, a la que retrata con gran fidelidad en sus particularidades lingüísticas y psicológicas. A pesar de haber practicado esta gran variedad en su obra, Costantini destaca principalmente por su labor como cuentista. De su extensa producción destacan los títulos: De por aquí no más (1958), Un señor alto, rubio, de bigotes y Tres monólogos para teatro (ambas del año 1963), Cuestiones de la vida (1964), Una vieja historia de caminantes (1966) y Libro de Trelew (1973). Se ha hecho popularmente conocido por Háblenme de Funes (1970), una adaptación del mit
o de Orfeo al tango.
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Foto de Daniel Musumeci.
7 DE JUNIO DE 1936 MUERE:
LOLA MORA
Dolores Mora y Vega nació el 17 de noviembre de 1866 en La Candelaria, provincia de Tucumán. Aunque en aquellos años no era una actividad bien vista para una muchacha, desde muy joven se dedicó al estudio de la pintura. Para escándalo de muchos, cambió los pinceles por el buril y el cincel, y se dedicó a la escultura. Sus manos, que comenzaron a comulgar con la arcilla, la piedra y el mármol, no siguieron el rumbo que sus mayores hubiesen querido: el del tejido, el bordado o, al menos, el piano.
La vida de la escultora argentina está sembrada de misterios y lagunas que ningún biógrafo o historiador a sido capaz de desentrañar, y que muchos han intentado salvar especulaciones y conjeturas. Sus actividades cotidianas, fuera de la escultura, configuran un verdadero rompecabezas con demasiadas piezas , que hace imposible reconstruir con certeza los parajes íntimos de su paso por este mundo.
En realidad, respecto a su lugar de nacimiento hay dos versiones, una que nació en Buenos Aires y otra la mas posible, es que haya nacido en El Tala, en la provincia de Salta el 17 de noviembre de 1866.
Hija de Romualdo Mora, comerciante y hacendado de clase media de buena posición económica, que con el tiempo logró amasar una importante fortuna, pero que no fue suficiente para llegar a ocupar un cargo privilegiado en la cerrada sociedad tucumana, posiblemente debido a que su madre (Regina Vera), tenía un hijo natural de soltera.
Regina tuvo siete hijos con Romualdo, tres varones y cuatro mujeres. Siempre intentaron dar una buena formación educativa a todos sus hijos, y Lola se destacó desde su infancia, obteniendo siempre buenas calificaciones.
Romualdo fallece de modo inesperado, cuando tenía  48 años, un  14 de septiembre de 1885 a causa de una neumonía; dos días más tarde fallece Regina de un “hipertrófico de corazón”, tal como figura en su acta de defunción. Pero los hermanos no quedaron a la deriva. Paula Mora, que por entonces tenía 25 años, contrajo matrimonio dos semanas después de la muerte de sus padres con el ingeniero Guillermo Rücker, quien en un principio se hizo cargo de los huérfanos.
A los veinte años Lola pudo estudiar bellas artes en la provincia de Tucumán, de la mano del pintor italiano Santiago Falcucci (1856-1922), quien comenzó a brindarle clases particulares y mas tarde continúa sus estudios luego en Roma, Italia país en donde tiene como principal maestro a Giulio Monteverde. A partir de este momento comenzará su prolífica y excepcional carrera artística profesional, que la llevará al éxito, aunque su verdadero reconocimiento nacional seria posterior a su fallecimiento.

Por aquella época el mundo oficial de la cultura sólo llegó a admitirla como curiosidad pero nunca como lo que realmente era una artista genial. Es así como Lola Mora -ella nunca volvió a reconocerse a sí misma como Dolores Mora y Vega- sufrió la incomprensión de sus contemporáneos. El destino de su hermoso conjunto La fuente de las Nereidas es una prueba de ello. Tras realizarla en Europa y enviarla a la Argentina, en 1903 fue emplazada en Buenos Aires, en el Paseo de Julio -hoy avenida Leandro N. Alem-, pero a los pocos días ciertos círculos objetaron la moralidad de esa Venus que se atrevía a nacer desnuda en plena vía pública. Una custodia policial debió proteger la obra de los agresores, quienes, en nombre del buen nombre y honor, no titubeaban en escribir sobre el mármol todo tipo de groserías.
Imagen: La Libertad
 Olvido y memoria:  Lola Mora es sin duda un personaje relegado en la historia del arte nacional. Ensalzada primero y olvidada después, pocos análisis concienzudos reflejan su legado artístico.
Es cierto que no han faltado, tras su muerte, iniciativas reivindicatorias, sobre todo de su obra más popular: la Puente de las Nereidas.
Convertida en Monumento Nacional Histórico en 1997, protegida del vandalismo por un muro de vidrio desde el año 2000, y celebrada inéditamente por la Dirección de Museos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el aniversario de 2003, este magnifico conjunto de mármol es prácticamente el único trabajo que los paisanos de Lola le reconocen.
Los pocos estudios que se han hecho sobre la obra de la tucumana, con frecuencia se han esforzado por escindir la obra de la artista de lo que fue su exclusivo círculo de amistades (gracias al cual logró tantos importantes encargos y también se opacó su capacidad creadora). Es el caso del estudio que José León Pagano incluyó en El arte de los argentinos de 1940, o el que Abelardo Arias publicó en 1962.
Clasicismo y precisión técnica
Ciertamente Lola Mora no rompió con ningún canon ni fue una adelantada. Se abstuvo de experimentar fuera de los preceptos que internalizó en Roma al lado de sus afamados maestros. Pero llegó a combinar el naturalismo con la iconografía clásica de una manera que resulta llamativa y conmovedora. Nadie podría negar la precisión técnica de sus homenajes a Alberdi y a Avellaneda, que sumada a esa afición suya por el detallismo —el bordado de una media o los infinitos pliegues de un vestido— demuestran la sensibilidad y delicadeza que era capaz de imprimir a sus figuras.
Una figura polémica: Los detalles de su vida son los que más se buscan, los que más se consultan, de lo que mas se habla cuando se habla de Lola Mora. Sin duda resultan interesantes. Y si en su arte no hubo revoluciones, sí fue una revolución que una mujer lograra lo que ella logró en su tiempo. Y si no fue feminista ni se interesó en congraciarse con sus congéneres, sí fue un ser desprejuiciado y libre, que jamás pudo haber pensado en la inferioridad de su sexo. Despreciada después de la primera década del siglo XX, la figura de Lola Mora fue ascendiendo en la imaginación de posteriores estudiosos y admiradores que incontables veces idealizaron su figura, atribuyéndole rasgos que nadie podría corroborar (que fumaba, que era bisexual…). Más interesante que seguir alimentando habladurías —las mismas que persiguieron a Lola en vida— sería otorgarle, a través del estudio serio y la difusión, un justo sitial en la fecunda historia del arte argentino.Las dimensiones de su creación Ella producía a lo grande, para la ciudad y su público. Casi no se le conocen obras transportables ni intereses fuera de los encargos oficiales. No obstante, lo que hizo en ese contexto sobra para merecer un lugar de relieve en la historia de la escultura nacional.
Imagen: La Justicia
Aparte de las obvias consideraciones acerca de su estatuto de mujer independiente, de la peculiar actividad que había elegido, de su capacidad para salir airosa en un mundo masculino, la obra de Lola Mora es capaz de hablar por sí misma.En ella se evidencia un profundo conocimiento de las técnicas del arte; se aprecia una privilegiada inteligencia detrás de la concepción del espacio, la seguridad en el planteo, la capacidad para reproducir complicadísimas posturas y otorgar una enorme vitalidad a los gestos. Nada de esto le fue regalado; ella trabajaba sin descanso, y su talento y perseverancia no tienen nada que ver con las amistades que quiso cultivar y la vida que le gustaba llevar.