lunes, 27 de marzo de 2017


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


SIN TI NADA ES LA VIDA.
ESTOY MIRANDO
EL SOL Y VIBRA SIN SENTIDO;
EL CAMPO VERDE Y ORO
ES FÚNEBRE Y VACÍO.
ESTOY MIRANDO EL CIELO AZUL
Y ME PARECE ABSURDO Y ABURRIDO.
¡AY SÓLO TÚ, DIVINA, HUMANA,
LO ERES TODO!.
TRANQUILO,
SOBRE TU CORAZÓN, YO DEJARÍA
EL MÍO
Y HOY, QUE NO ESTÁS AQUÍ,
JADEA, ARDIENTE Y TRISTE, COMO UN PERRO
PERDIDO…

NO SUPE LO QUE ERAS
HASTA QUE HUISTE. LÍRICO
ERA, CONTIGO EL TIEMPO,
EL AIRE CRISTALINO
CORRÍA TODO LLENO, ANTE TUS OJOS DE ORO,
EN CLARO ILUSIONISMO…
¿NOSTALGIAS O DEMENCIAS?
TE HAS IDO, SÍ, TE HAS IDO.
NI LA FLOR TIENE AROMA
NI TRINO EL PAJARILLO,
NI CASTIDAD LA NUBE,
NI MIEL LA FRUTA, NI FRESCURA EL RÍO…

COMO EN UN VIERNES SANTO PERDURABLE
LA MUERTE VIVA TIENDE UN VELO UMBRÍO
SOBRE LA SOLEDAD CRUCIFICADA
DEL CAMPO FLORECIDO.
QUIETO, MUDO, DOLIENTE,
CLAVADO ESTOY EN ESTE LABERINTO.
CIEGO, NO SE TOMAR NINGÚN CAMINO.

Y SOLO ESPERO EL SUEÑO QUE NO ACABA
PARA ACABAR CON ESTE ESCALOFRÍO.