sábado, 9 de enero de 2016



ROBERTO JUARROZ

Menos que el circo ajado de tus sueños
y que el signo ya roto entre tus manos.
Menos que el lomo absorto de tus libros
y que el libro escondido
de páginas en blanco.
Menos que los amores que tuviste
y que el tizne que alarga los amores.
Menos que el dios que alguna vez fue ausencia
y hoy ni siquiera es ausencia.
Menos que el cielo que no tiene estrellas,
menos que el canto que perdió su música,
menos que el hombre que vendió su hambre,
menos que el ojo seco de los muertos,
menos que el humo que olvidó su aire.

Y ya en la zona del más puro menos
colocar todavía un signo menos
y empezar hacia atrás a unir de nuevo
la primera palabra,
a unir su forma de contacto oscuro,
su forma anterior a sus letras,
la vértebra inicial del verbo oblicuo
donde se funda el tiempo transparente
del firme aprendizaje de la nada.
y tener buen cuidado
de no errar otra vez el camino
y aprender nuevamente
la farsa de ser algo.


9 DE ENERO DE 1908 NACE:

SIMONE DE BEAUVOIR

(París, 1908-1986) Pensadora y novelista francesa, representante del movimiento existencialista ateo y figura importante en la reivindicación de los derechos de la mujer. Originaria de una familia burguesa, destacó desde temprana edad como una alumna brillante. Estudió en la Sorbona y en 1929 conoció a Jean-Paul Sartre, que se convirtió en su compañero durante el resto de su vida.

Se graduó en filosofía y hasta 1943 se dedicó a la docencia en los liceos de Marsella, Ruan y París. Su primera obra fue la novela La invitada (1943), a la que siguió La sangre de los otros (1944) y el ensayo Pyrrhus y Cineas (1944). Participó intensamente en los debates ideológicos de la época, atacó con dureza a la derecha francesa, y asumió el papel de intelectual comprometida. En sus textos literarios revisó los conceptos de "historia" y "personaje" e incorporó, desde la óptica existencialista, los temas de "libertad", "situación" y "compromiso".

Fue fundadora junto a Sartre, A. Camus, y M. Merleau-Ponty, entre otros, de la revista Tiempos Modernos, cuyo primer número salió a la calle el 15 de octubre de 1945 y se transformó en un referente político y cultural del pensamiento francés de mitad del siglo XX. Posteriormente publicó la novela Todos los hombres son mortales (1946), y los ensayos Para una moral de la ambigüedad (1947) y América al día (1948).

Su libro El segundo sexo (1949) significó un punto de partida teórico para distintos grupos feministas, y se convirtió en una obra clásica del pensamiento contemporáneo. En él elaboró una historia sobre la condición social de la mujer y analizó las distintas características de la opresión masculina. Afirmó que al ser excluida de los procesos de producción y confinada al hogar y a las funciones reproductivas, la mujer perdía todos los vínculos sociales y con ellos la posibilidad de ser libre. Analizó la situación de género desde la visión de la biología, el psicoanálisis y el marxismo; destruyó los mitos femeninos, e incitó a buscar una auténtica liberación. Sostuvo que la lucha para la emancipación de la mujer era distinta y paralela a la lucha de clases, y que el principal problema que debía afrontar el "sexo débil" no era ideológico sino económico.

Fundó con algunas feministas la Liga de los Derechos de la Mujer, que se propuso reaccionar con firmeza ante cualquier discriminación sexista, y preparó un número especial de Tiempos Modernos destinado a la discusión del tema. Ganó el Premio Goncourt con Los mandarines (1954), donde trató las dificultades de los intelectuales de la posguerra para asumir su responsabilidad social. En 1966 participó en el Tribunal Russell, en mayo de 1968 se solidarizó con los estudiantes liderados por Daniel Cohn-Bendit, en 1972 presidió la asociación Choisir, encargada de defender la libre contracepción, y hasta sus últimos días fue una incansable luchadora por los derechos humanos.

Sus abundantes títulos testimoniales y autobiográficos incluyen Memorias de una joven formal (1958), La plenitud de la vida (1960), La fuerza de las cosas (1963), Una muerte muy dulce (1964), La vejez (1968), Final de cuentas (1972) y La ceremonia del adiós (1981).


9 DE ENERO DE 1954 MUERE :

HERMINIA BRUMANA

Herminia Brumana nació en Pigüé, localidad ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires, el 12 de septiembre de 1897, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Realizó sus estudios secundarios en la escuela Normal de Olavarría donde se recibió en 1916, volviendo a Pigüé para ejercer el cargo de maestra primaria en su ciudad natal.

En 1917 fundó la revista Pigüé y en 1918 publicó su primer libro, orientado a promover la lectura entre sus alumnos, Palabritas. En 1921 conoce al dirigente socialista Juan Antonio Solari con quien se casa, radicandose en Buenos Aires.

Se desempeñó como maestra en diversas escuelas del Gran Buenos Aires y de la Capital Federal. En 1923 publica su segundo libro, Cabeza de mujeres, definido por Herminia Solari como "un libro sobre la mujer dirigido a las mujeres", tema principal de su literatura y de su activismo. El libro se compone de diversos relatos que tienen en común la necesidad de la autoafirmación de la mujer, y la liberación por sus propios medios. De formación Anarco-Socialista Herminia no tuvo militancia que la ligara a ningún grupo en particular.

En el contenido de su obra literaria -relatos, ensayos, obras teatrales-, vemos una reflexión o una finalidad moral que se ha dedicado a denunciar injusticias sociales, las instituciones escolares y principalmente la cuestión de la mujer a partir de su libro "Cabeza de mujer" (1923) sus palabras están destinadas directamente a las mujeres: deben alzar su voz de protesta, su necesidad de autoafirmación, en la inutilidad del dolor y el sacrificio, deben conquistar y dignificar su lugar en la sociedad "la mujer no es un adorno, tiene una misión que cumplir, debe ser útil prodigándose, debe educarse"

En los diez años que van de 1929 a 1939 publica cinco libros: Mosaico (1929), La grúa (1931), Tizas de colores (1932), Cartas a las mujeres argentinas (1936) y Nuestro Hombre (1939). En sus libros Herminia Brumana bregó por los derechos de las mujeres, el amor libre, el derecho al divorcio, la justicia social sobre todo relacionada con las dificultades de los niños pobres para cursar la escuela, etc.

En 1941 comenzó a trabajar en la Escuela para Adultos Nº6 (Fitz Roy 171, actual Escuela 12; D.E 14), de la Ciudad de Buenos Aires, como maestra en la materia Práctica de escritorio. Luego de su muerte, la escuela recibió el nombre de "Herminia Brumana".

A su muerte se organizó la Sociedad Amigos de Herminia Brumana que editó sus Obras completas en 1958, y al cumplirse los diez años de su fallecimiento, publicó Ideario y presencia de Herminia Brumana.

Diversas calles, plazas, bibliotecas y establecimientos educativos de la Argentina llevan su nombre.

Su lucha no fue agresiva, sino fue firme y de tono pedagógico, convencida de que el hombre debe llegar al ideal, al bien, con una conducta integra.

Herminia Brumana nació en Pigüé, localidad ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires, el 12 de septiembre de 1897, en el seno de una familia de inmigrantes italianos. Realizó sus estudios secundarios en la escuela Normal de Olavarría donde se recibió en 1916, volviendo a Pigüé para ejercer el cargo de maestra primaria en su ciudad natal.

En 1917 fundó la revista Pigüé y en 1918 publicó su primer libro, orientado a promover la lectura entre sus alumnos, Palabritas. En 1921 conoce al dirigente socialista Juan Antonio Solari con quien se casa, radicándose en Buenos Aires.

Se desempeñó como maestra en diversas escuelas del Gran Buenos Aires y de la Capital Federal. En 1923 publica su segundo libro, Cabeza de mujeres, definido por Herminia Solari como "un libro sobre la mujer dirigido a las mujeres", tema principal de su literatura y de su activismo. El libro se compone de diversos relatos que tienen en común la necesidad de la autoafirmación de la mujer, y la liberación por sus propios medios. De formación Anarco-Socialista Herminia no tuvo militancia que la ligara a ningún grupo en particular.

En el contenido de su obra literaria -relatos, ensayos, obras teatrales-, vemos una reflexión o una finalidad moral que se ha dedicado a denunciar injusticias sociales, las instituciones escolares y principalmente la cuestión de la mujer a partir de su libro "Cabeza de mujer" (1923) sus palabras están destinadas directamente a las mujeres: deben alzar su voz de protesta, su necesidad de autoafirmación, en la inutilidad del dolor y el sacrificio, deben conquistar y dignificar su lugar en la sociedad "la mujer no es un adorno, tiene una misión que cumplir, debe ser útil prodigándose, debe educarse"

En los diez años que van de 1929 a 1939 publica cinco libros: Mosaico (1929), La grúa (1931), Tizas de colores (1932), Cartas a las mujeres argentinas (1936) y Nuestro Hombre (1939). En sus libros Herminia Brumana bregó por los derechos de las mujeres, el amor libre, el derecho al divorcio, la justicia social sobre todo relacionada con las dificultades de los niños pobres para cursar la escuela, etc.

En 1941 comenzó a trabajar en la Escuela para Adultos Nº6 (Fitz Roy 171, actual Escuela 12; D.E 14), de la Ciudad de Buenos Aires, como maestra en la materia Práctica de escritorio. Luego de su muerte, la escuela recibió el nombre de "Herminia Brumana".

A su muerte se organizó la Sociedad Amigos de Herminia Brumana que editó sus Obras completas en 1958, y al cumplirse los diez años de su fallecimiento, publicó Ideario y presencia de Herminia Brumana.

Diversas calles, plazas, bibliotecas y establecimientos educativos de la Argentina llevan su nombre.

Su lucha no fue agresiva, sino fue firme y de tono pedagógico, convencida de que el hombre debe llegar al ideal, al bien, con una conducta integra.


OBRA
Prosa

Palabritas, 1918.
Cabezas de mujeres, 1923
Mosaico, 1929
La grúa, 1931
Tizas de colores, 1932
Cartas a las mujeres argentinas, 1936
Nuestro Hombre, 1939
Me llamo niebla, 1946
A Buenos Aires le falta una calle, 1953

Teatro

La protagonista olvidada, 1933