jueves, 17 de julio de 2014

17 DE JULIO DE 1889 NACE 
ERLE STANLEY GARDNER:
Erle Stanley Gardner
Erle Stanley Gardner, nació en Massachusset, el 17 de julio de 1889, hace ahora 120 años.
Su padre quería que se hiciera abogado, de modo que comenzó a trabajar en una gestoría legal en Willows, y mientras trabajaba de mecanógrafo, estudió la carrera de derecho. Después se estableció por cuenta, pero el negocio era deficitario, ya que aceptaba en numerosas ocasiones, la causa de inmigrantes chinos y mejicanos sin recursos, lo que le hizo muy popular pero no muy rico. En 1921, casado y con un hijo, se pone a escribir historias policiales, o “de detectives”, que envía a algunas revistas para mejorar su situación financiera. Estas revistas se conocían como pulps y eran muy populares en la época, como Breezy Stories Argosy y sobre todo Black Mask, de la que fue uno de los autores más asiduos.

En 1924 ya había publicado nueve relatos cortos y tres novelillas en las revistas. Llegó a escribir cerca una novela corta cada tres noches mientras trabajaba como abogado.

Sus novelas destacan por su acción y sus ingeniosas revelaciones legales transformando la vida de la abogacía en una apasionante profesión. Así nacieron más de cien relatos policíacos con la diferencia innovadora con relación a las historias de la época, de que sus protagonistas eran atrevidos e inteligentes abogados y no solamente policías y ladrones.

De estilo realista y vigoroso, la mayoría de sus libros tienen como protagonista a Perry Mason, su personaje más célebre, un abogado peculiar que sólo acepta clientes inocentes. Este abogado apareció por primera vez en 1933 en la novela “El caso de las garras de terciopelo” y su popularidad se hizo universal cuando fue llevado a la serie televisiva, con Raymond Burr como protagonista. Perry Mason siempre ganó los casos en los que se inmiscuyó, excepto una vez (El caso de la mecanógrafa aterrorizada).
Raymond Burr en el papel de Perry Mason
Sus narraciones son muy efectistas y en ellas se sirve de sus conocimientos de derecho para construir casos, en los que podía lucirse Perry Mason con una brillante exposición en la que demuestra la inocencia del acusado. Así podía disfrutar de la única parte de la abogacía que realmente le gustaba: los juicios penales, y el desarrollo de la estrategia a seguir en un juicio. El nombre “Perry Mason” data de la infancia de su creador, cuando leía la revista Youth’s Companion, publicada por la Perry Mason Company, y cuando creó a su abogado de ficción, pensó que sería un buen nombre para él.

A lo largo de su carrera de escritor usó muchos seudónimos: Charles M. Green, A.A Fair, Carleton Kendrake, Charles J. Kenny… etc, práctica muy habitual en la época pues era una manera de publicar más relatos y ganar más dinero.

Publicó más de setecientas narraciones, incluyendo 127 novelas y aunque parezca mentira sólo 82 de ellas eran del abogado Perry Mason. Creó también otros personajes literarios, siempre abogados o fiscales, pero ninguno tan popular como Mason. En 1961 fue nombrado, por los miembros de la  MWA (Asociación de Escritores de Misterio de América), Gran Maestro del Misterio.

Más que como un arte, trató la producción de sus libros como si fuera una industria y utilizaba métodos que se parecían a una cadena de producción. Mantenía una plantilla de secretarias a tiempo completo para que escribieran sus libros, que las dictaba utilizando, a veces, una grabadora.
Stanley Gardner con dos de sus secretarias
Stanley Gardner con dos de sus secretarias
Todas sus novelas son bastante parecidas en cuanto a estructura narrativa, pero todas ellas son capaces de enganchar al lector y siempre se han mantenido en las listas de novelas más leídas. El último año de su vidaconsiguió vender 135 millones de copias de sus libros impresas en Estados Unidos.
Nunca abandonó totalmente la práctica de la abogacía y se dedicó además, al proyecto llamado “la Corte del último recurso”. Con este proyecto buscaba revisar los posibles errores del sistema judicial, mala representación legal, vicios y malas prácticas por parte de fiscales y cuerpos policiales, que hubieran afectado a personas inocentes, que habían sido condenadas. También investigaba sobre posibles errores de medicina forense. A este proyecto le dedicó miles de horas junto con sus amigos y colegas del medio forense y criminalístico.

Gardner tenía una asombrosa capacidad de trabajo y afán de superación, era deportista, fotógrafo, amante de la fauna, y un viajero constante, que hablaba el chino corrientemente, explorador, abogado, criminólogo amateur y tenía un profundo conocimiento de geología, arqueología, ingenieria, astronomía, medicina forense, historia natural, y zoología marina.

Falleció el 11 de marzo de 1970. Fue incinerado, y sus cenizas se dispersaron por la Baja California.