martes, 12 de agosto de 2014

12 AGOSTO (1896)
Nace Lino Spilimbergo

(Lino Eneas o Enea Spilimbergo; Buenos Aires, 1896 - Unquillo, 1964) Pintor argentino. Recibió las primeras lecciones de dibujo en la Escuela Industrial de la calle Salguero y, en 1915, ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en aquel tiempo Academia. Cinco años más tarde ya tenía su título de profesor. Su formación clásica influyó en el estilo realista de sus primeros paisajes y escenas costumbristas; posteriormente entraría a formar parte del movimiento de renovación impulsado por la revista Martín Fierro.

En 1925 expuso en el Salón Nacional de Bellas Artes, donde resultó laureado con el premio único al mejor conjunto con las obras Vieja uyutana, Descanso, El ciego y Paisaje andino. El citado premio posibilitó su primer y anhelado viaje a Europa, que le permitiría ampliar su formación artística en Alemania, Italia y Francia. En ese mismo año obtuvo el Segundo Premio de Pintura en el Tercer Salón Libre de Otoño de La Plata y expuso en el primer Salón Universitario Anual de dicha ciudad. En 1926 se trasladó a vivir a París, donde estudió con André Lothe, quien influyó poderosamente en su obra. Un año más tarde, y sin interrupción hasta 1943, comenzó a exponer en todos los Salones Nacionales.

Desde 1935 fue profesor de la Academia Nacional de Bellas Artes. En 1937 su trayectoria mereció un doble reconocimiento: obtuvo el primer premio del Salón Nacional argentino y la medalla de oro del grabado y el gran premio de pintura de la Exposición Internacional de París. Consagrado como uno de los maestros de la escuela pictórica de su país, ejerció una intensa labor pedagógica desde su cargo de director del Instituto de Artes de la Universidad de Tucumán.

De aparente filiación neoclásica, la obra de Lino Spilimbergo resulta sólidamente sostenida por el dibujo y por una visión plástica que parece propia de un escultor. Sus creaciones transparentan también otras novedades: la visión cubista del constructivismo de Cézanne y ciertos ecos de los pintores metafísicos italianos y del surrealismo. Estos rasgos constituyen, junto a un poderoso equilibrio estructural, las características de este gran maestro de la corriente figurativa de la pintura moderna argentina que, aunque abierto a todas las tendencias de vanguardia, se centró siempre en el tratamiento de la realidad cotidiana, e hizo de la figura humana y el paisaje sus temas principales. Terraza (1931), La planchadora (1936), Paisaje de Chilecito (1941) o La Chacra (1944) son algunas de sus telas más conocidas.