sábado, 15 de noviembre de 2014

MAHMUD DARWISH

MOSCAS VERDES

El espectáculo es eso. Espada y vena.


Un soñador incapaz de ver más allá del horizonte.



Hoy es mejor que mañana pero los muertos son los que



Se renovarán y nacerán cada día



Y cuando intenten dormir, los conducirá la matanza



De su letargo hacia un sueño sin sueños. No importa



El número. Nadie pide ayuda a nadie. Las voces buscan



Palabras en el desierto y responde el eco



Claro, herido: No hay nadie. Pero alguien dice:



“El asesino tiene derecho a defender la intuición



del muerto”. Los muertos exclaman:



“La víctima tiene derecho a defender su derecho



a gritar”. Se eleva la llamada a la oración



desde el tiempo de la oración a los



féretros uniformes: ataúdes levantados deprisa,



enterrados deprisa... no hay tiempo para



completar los ritos: otros muertos llegan



apresuradamente de otros ataques, solos



o en grupos... una familia no deja atrás



huérfanos ni hijos muertos. El cielo es gris



plomizo y el mar es azul grisáceo, pero



el color de la sangre lo ha eclipsado



de la cámara un enjambre de moscas verdes.