miércoles, 25 de febrero de 2015

25 FEBRERO DE 1932 MUERE
JULIETA LANTERI


Muere en un sospechoso accidente la militante feminista Julieta Lanteri
Médica, incansable luchadora por los derechos civiles, políticos y laborales de las mujeres y la protección de los niños, integró el Centro Feminista del Congreso del Libre Pensamiento, la Liga Pro Derechos de la Mujer y la Liga contra la trata de blancas.
Junto a la doctora Cecilia Grierson creó la Asociación Universitaria Argentina y fundó y dirigió la Liga por los Derechos del Niño.
Murió tras ser atropellada en Diagonal Norte y Suipacha por un automóvil que se subió a la vereda.
El chofer era integrante de la Legión Cívica Argentina, una organización paramilitar abocada a la persecución de socialistas, comunistas, anarquistas, judíos y feministas.

Nacida en 1873 en Piaggia (Piamonte, Italia) llegó a la Argentina a los 6 años de edad junto su familia. Obtiene en 1907 el título de Doctora, siendo la sexta mujer en obtener dicho título y en la primer inmigrante italiana en lograrlo en la Argentina. En 1904 había fundado la Asociación Universitarias Argentinas junto a otras estudiantes de la UBA, que forman un polo de resistencia para pelear por los negados derechos de las "mujeres estudiantes". Desde ese espacio forja su lucha feminista.
Al lograr su ciudadanía argentina (1911) y ya con una corta pero sustanciosa carrera de lucha por el género, se presenta ante la mesa electoral de la Municipalidad de la Capital Federal y tras cumplir con los requisitos legales (que no especificaban que la mujer NO podia votar) ejerce el voto, convirtiéndose en la 1º mujer que votó en Argentina y Sud América antes de existir las leyes de voto femenino.
Esta novedad la impulsa a crear el Partido Feminista Nacional (1919), el primer partido politico netamente femenino. Desde allí
impulsará su candidatura a Diputada Nacional por la causa de la mujer.
En 1932, muere en un atipico y extraño accidente de tránsito tras ser atropellada por un automóvil que curiosamente perternecía a un miembro de la Logia Patriótica, aquel grupo paramilitar del gobierno de facto de Uriburu.
El libro de actas de la policía con su muerte es días después ilegible. Sus casa es vaciada y sus cosas son rematadas sin conocimiento público.
Su voz trató de ser acallada por la intolerancia política de entonces, pero su acción hoy vive más que nunca.