jueves, 26 de marzo de 2015

YONA WALLACH (ISRAEL, 1941-1985)

MASTURBACIÓN (fragmentos)

Nuevamente te acostaste con Don Nadie
amaste su mirada vacía
abrazaste su cuerpo ausente.

Los ojos de tu amante miraban hacia un punto lejano
no hacia ti no en ti:
tan joven y ya tan amargo.

El amor que penetró tu carne un momento
tu cuerpo se inunda de calor y tu alma
desde la punta del cabello
hasta los órganos internos,

dejándote nuevamente con Don Nadie
que recorre tu cuerpo con ninguna mano
que responde sin emoción ni gestos
a las caricias sin calor –

Le has mostrado el poema a tu joven amante
que responde con ira. Dice: es malo,
no es un poema en absoluto y se da vuelta,
quizás piensa que él es Don Nadie,

(…)

Don Nadie hiela tus emociones congela
tu cuerpo el frío se extiende por tus miembros
helando tu rostro enviando un nervioso temblor
desde la curva de la mejilla hasta el ojo opuesto extirpando
el florecer de emociones emitiendo el gusto del dolor
a la garganta a las distintas zonas del cuello y de la espalda.

Le explicas a tu amante qué significa el tiempo
del amor: cinco minutos son como horas
incluso como cinco horas, hay de todo tipo, vale la pena
aprovechar cada momento que tengamos
es imposible a la mañana antes del trabajo
amar tres horas es necesario calentarse y basta
lo toma a la apurada y trata pero se decepciona
no le gusta tan rápido
desea mucho más de lo que hay,
pero es inteligente: ésta es la ocasión la oportunidad
única que quizás no regrese en su corta vida
hay que modificar un poco las ideas y adaptarse
otra vez está solo consigo y contigo
y demanda toda la fuerza de una noche
en un único y breve amanecer.

(…)

Pero la poesía es sólo un asunto técnico
adquirido durante años de vida
el héroe vivirá en cualquier forma poética
como tercera persona o primera o segunda,

comprenderá también esto,
vivirá como primera persona o segunda o tercera
él deja la impresión principal
de vivir como tercera persona consigo mismo
habla de sí como si fuera él como si fuera alguien
que ya no soportas,
alguien distinto, por completo distinto, él o su sexo,
del que teme al que envidia,
el sexo es él, él se lo otorga,
eres su madre lo educas
le devuelves su confianza su fe en sí mismo
te encuentras con Don Nadie y aprendes
acerca de otra gente acerca de otro él
que incluso puede ser todo tipo de seres
unes a él mismo su sexo cercenado
soy yo el que siente yo el que percibe,
yo mi cuerpo mi alma yo mismo mi carne misma,
que adquirirá cultura apreciará las óperas y las emociones,
generalizará con mayor facilidad acerca de otros de su clase,
porque los frutos del amor de corta vida son,
mucho más que éstos, los de un poema.