miércoles, 11 de mayo de 2016

TORQUATO TASSO

AL TIEMPO

Viejo y alado dios, nacido con el sol
con un parto universal y con las estrellas;
Qué destruyes las cosas y las renuevas,
Mientras por torcidas calles vuelas y revuelas;
Mi corazón, que languideciendo y se duele,
Y de las heridas y su espinas y ansias
Después de mil argumentos uno no desarraiga,
No tiene, si no eres tú, quién otro, el cónsul.
Tú de ello plasmas los pensamientos, y das alegre
obligaciones, que esparces las llagas: y eres evanescente
La niebla de donde se llenan los regios claustros.
Y tú la verdad trágica del fondo,
Dónde es sumergida: y sin velo o sombra,
Desnuda y bonita a los ojos ajenos se muestra.