miércoles, 17 de agosto de 2016

17 DE AGOSTO DE 1932 NACE:
VIDIADHAR SURAJPRASAD NAIPAUL
(Trinidad, 1932) Escritor de origen indio, considerado uno de los mayores escritores vivos en lengua inglesa, cuya amplia obra, humorística, satírica, costumbrista, repleta a la vez de ternura y crueldad, fue premiada con el Nobel de Literatura en 2001.
Vidiadhar Surajprasad Naipaul nació en Chaguanas, un pequeño pueblo de la isla de Trinidad, el 17 de agosto de 1932. Sus abuelos, indios, habían abandonado las planicies del Ganges a fines del siglo XIX, y se habían integrado en la reducida comunidad de brahmanes -la casta más alta en la jerarquía del hinduismo- que llegó a Trinidad.

V. S. Naipaul
Su padre, Seepersad Naipaul, ejerció el periodismo de forma autodidacta y mantuvo aspiraciones literarias durante varios años; como ha sucedido en otros casos familiares, no fue él, sino su hijo, quien recibió las condiciones de vida necesarias para dedicarse al oficio de escribir. (También su hermano Shiva, que murió a los cuarenta años, en 1985, alcanzó a ganarse una sólida reputación como novelista.)
Cuando el padre consiguió un trabajo como periodista en la capital, Puerto España, la familia debió abandonar el pueblo y, al mismo tiempo, las pocas costumbres que aún los ataban a su pasado indio. A los seis años de edad, Naipaul entró a estudiar en el Queen’s Royal College. Pero en la capital había pocos inmigrantes indios; la familia de Naipaul se fue aislando, encerrándose en su propia casa, como si se tratara de extranjeros.
En esa casa, Naipaul escuchaba las lecturas de su padre. Según ha escrito, el padre leía varios libros a la vez sin terminar ninguno, y lo hacía menos en busca de la trama que para encontrar, en ciertos escritores, las cualidades especiales de cada uno. Estas lecturas (Shakespeare, Dickens, algo de Joseph Conrad) eran distintas de lo que el niño aprendía en la escuela, y verdaderamente más ricas que las que realizaba por su cuenta: la lectura fue, para Naipaul, una tarea difícil; los personajes, las costumbres, los escenarios que aparecían en los libros eran demasiado lejanos, extraños a su propia experiencia, casi incomprensibles.
Mientras tanto, la idea de escribir ya se había instalado en él. Cuando decidió que sería escritor, tenía once años; cuando abandonó definitivamente su país, persuadido de que sólo en Gran Bretaña podría aprender a escribir, tenía dieciocho. ¿Qué fue lo que ocurrió entre ambos eventos? Naipaul ha hablado mucho de esos años cruciales, del sentimiento de ser extranjero en su propia tierra, de su incapacidad para hacer amigos en la ciudad extraña, de su poca comprensión del lugar en que se hallaba. «Muy pronto -escribió- llegué a comprender que había un mundo más allá, afuera, del cual nuestro mundo colonial era apenas una sombra.» En ese mundo estaba la posibilidad de escribir, de ser escritor; con esta idea en mente atravesó la escuela secundaria. Hizo algunos descubrimientos: su padre le contaba historias acerca de su propia comunidad hindú; leyó El lazarillo de Tormes y tuvo, por primera vez, la satisfacción de encontrar en un libro un mundo como el que siempre había conocido.
Hacia 1950 surgió la posibilidad del viaje: el gobierno colonial ofrecía cuatro becas consistentes en la posibilidad de estudiar en cualquier institución del imperio británico durante un período de siete años. Naipaul ganó una de esas becas; viajó a Oxford y allí pasó los siguientes cuatro años de su vida. Después declaró que no lo había hecho por el viaje ni por el curso de inglés, sino para darse tiempo de ser un escritor; pero le resultaría más difícil de lo que había pensado. Ni en esos cuatro años, ni en el año siguiente, logró escribir. Y luego, de repente, el material de las historias que su padre le contaba, el material de sus propias vivencias, se le presentó como una revelación.
Pero otras cosas sucedieron durante ese tiempo: en 1953 murió su padre; Naipaul sufrió una crisis nerviosa e intentó suicidarse; en 1955 se casó con Pat Hale, a quien había conocido en Oxford, y enseguida comenzó a trabajar como locutor de radio para el programa Caribbean Voices de la BBC. Mientras tanto, los editores habían leído los relatos de Miguel Street, y presionaron a Naipaul para que escribiera una novela. Naipaul presentó El sanador místico (1957) y, al año siguiente, The suffrage of ElviraMiguel Street se publicó en 1959. Paralelamente, se había ganado una posición como reseñista literario en el New Statesman. En tres años, el joven de Trinidad se encontró instalado con plenos poderes en las letras inglesas.
Fue entonces -corría el año 1961- cuando, tras la publicación de Una casa para el señor Biswas, Naipaul se encontró con el reconocimiento del mundo entero; tanto la crítica de Estados Unidos como la de Gran Bretaña calificaron la novela de obra maestra y comenzaron a incluir a su autor entre los grandes prosistas de la lengua. La historia del señor Biswas es, sin duda, una de las comedias sociales más agudas, pero también más conmovedoras, de la literatura en inglés del siglo XX. Naipaul la escribió con su padre en mente: el señor Biswas es otra forma del señor Seepersad Naipaul: factótum caribeño al principio, periodista autodidacto al final, su vida entera fue una larga empresa: la de hacerse un lugar en el mundo.
Al narrar su historia, Naipaul agotaba -aunque no lo supiera entonces- el material novelístico que había sacado de su isla. Entonces, de manera providencial, recibió una comisión para viajar por las colonias esclavistas del Caribe y escribir sobre ellas. «Tenía la idea de que un libro de viajes era un intervalo glamoroso en la vida de un escritor serio», dijo después. Y luego: «La ficción, la exploración de nuestras circunstancias inmediatas, me había hecho avanzar un buen trecho de camino. Los viajes me llevarían más lejos».
La literatura de viajes
Así fue. En la crónica personal de sus viajes Naipaul encontró una nueva herramienta moral y estética, un instrumento con el cual interpretar el amplísimo mundo que comenzaba a desbordarse en su imaginación y que, de seguro, ya no cabía en sus novelas. Lo primero fueron aquellas colonias esclavistas, transformadas en The middle passage (1962); luego, en 1964, Naipaul publicó el resultado de un año de viajes por la India, el país de sus antepasados, el país al que nunca había ido hasta ese momento: An area of darkness. Se trata, aún hoy, de un estudio de lucidez incomparable; se trata también del texto que dio a Naipaul su difícil reputación de intelectual paternalista. En él, las múltiples formas de la discriminación, de la pobreza, de la calamidad india son puestas bajo el microscopio, son despojadas del romanticismo de Edward Forster o de Rudyard Kipling en la misma lengua de Forster o de Kipling: eso en sí fue revolucionario.
A partir de ese momento, el viaje y la escritura del viaje constituyeron la principal disciplina de Naipaul. Su novela En un estado libre ganó el premio Booker en 1971, y al año siguiente apareció la colección de ensayos The overcrowded barracoon: entre la ficción y el ensayo, Naipaul se movió con la misma dureza moral y la misma elegancia estilística. India: a wounded civilization (1977) es un intenso estudio de uno de los acontecimientos que han marcado la India contemporánea: el estado de emergencia declarado por Indira Gandhi a principios de los años setenta. Luego vinieron Sudamérica, África, Irán, Malasia y Pakistán.
Movido por el afán de entender y por una curiosidad voluntariosa pero honesta, Naipaul comenzó a contar el mundo como ninguno de sus contemporáneos, y, de paso, a cuestionar la hegemonía de la novela como método de conocimiento o, simplemente, como género literario reinante. «En tanto que forma, es ahora lo suficientemente común, y lo suficientemente limitada, como para ser enseñable», escribió. Entre los creyentes (1981) resultó ser una incursión feroz en el mundo del islam árabe; diecisiete años más tarde, Beyond belief, la crónica de sus viajes por los países no árabes de religión islámica, cerró el ciclo. Ambos libros relatan un cuadro total de fundamentalismo, de violencia íntima y también pública, de gentes y lugares al borde de la tragedia.
La etapa autobiográfica
Luego de la magistral novela -y controvertida: para Paul Theroux no fue más que un gigantesco fracaso- El enigma de la llegada (1987), Naipaul fue hecho caballero del Imperio Británico. Nadie puede saber cómo recibió sir Vidia ese honor; de él se ha dicho que ha querido ser más británico que los británicos, y se le ha acusado de occidentalizante, ese curioso neologismo, y de repudiar sus raíces. El enigma de la llegada cuenta la historia de un joven caribeño que llega a Inglaterra y se va transformando, poco a poco, en un escritor. El narrador y personaje (la novela es arduamente autobiográfica) emerge de sus trescientas páginas casi invulnerable.
La entrega del Premio Nobel de Literatura a Naipaul coincidió con la publicación de su novela Half a life (2001). Desde hacía varios años, su nombre entraba y salía de las listas preliminares. Se habló de universalidad, de cosmopolitismo, de escritura global como argumentos para la decisión de la Academia Sueca. Naipaul, desde su casa de Wiltshire, se limitó a manifestar su contento. «El descubrimiento de todo relato es moral», dijo alguna vez; en sus libros está la constancia de ese descubrimiento. Ésta, y no otra, es la más profunda satisfacción de su lectura.