jueves, 4 de agosto de 2016


POEMAS DE 

MAHBOBAH EBRAHIMI

Mahbobah Ebrahimi nació en Kandahar, Afganistán, en 1976. Desde 
su temprana infancia la guerra la llevó a vivir el desplazamiento 
hasta Irán, donde se graduó en cciencias básicas de la salud en la 
Universidad de Teherán. Escribe poesía desde su adolescencia, 
está casada con un poeta afgano y tiene tres hijos. Su primer libro 
de poesía es El viento es mi hermano. Trabajó como Jefe de 
Redacción del periódico cultural "Farkhar" y como Jefe de 
Redacción de la revista mensual “Neda”, dedicada a las mujeres. 
Desde 2007 vive en Afganistán con su familia, en medio de la 
zozobra de la guerra.


Paz

Un fusil al hombro,
vienes a darme la bienvenida
desgreñado y con las ropas raídas.
Este
no eres tú
se suponía un hombre cabalgando sobre un corcel rojo…
Pones una corona de capullos
de amapola sobre mi cabeza
¿Dónde está la corona de rosas que esperaba?
Sonríes
y las mariposas medio muertas de la esperanza
se apagan sobre el suelo:
déjame libre
Te temo,
en tus bolsillos ocultas campos minados
que han matado a muchos hombres
y los han enterrado en el pozo de tu corazón…
tus besos muestran ansiedad
y tu voz
me alcanza
exhausta y ajada.
Vamos a casa.
Bésame con ternura,
el amor neutralizará las minas
y tu beso,
es una paloma blanca,
que lleva en su pico
una flor tierna y afectuosa.

Planta

Arbustos de toronjil
que crecen por el arroyo
voltearon de repente sus ojos verdes
hacia la falda añil del agua
en una amorosa mirada.
¡Ay! El viento apartó a los amantes.
El trébol
medrando con su amor a la vida
saludó al campo inmemorial
que tan sólo correspondió a su venia
con la voracidad de un borrego hambriento.
Una hiedra
con sus rodeos y meandros
alrededor del bastidor de madera de la vida
pintó una pena violeta.

Viñedo

– “¿Puedo caminar contigo?”
dijo el eco de una pregunta en el viñedo
y una vid murmuró:
“Nada llega a tiempo,
la brisa
puede ser verdadera brisa
y la primavera, en verdad la primavera
para rasgar y abrir
la corteza de la parra
para que yo crezca
y racimos y racimos de uvas
se enreden:
alrededor de mis piernas,
de mis brazos.
Es una lástima pero
¡nada llega a tiempo!
El verano está en camino
los viñeros que me compraron
no pueden aún emborrachar a ese corazón roto
muchos años antes de mí,
la brisa se llevó un viñedo.
Recorran ahora su propio camino,
las brisas son mis hermanas,
caminaran con ustedes y les llevarán.”

Mariposa

No te escucho
en el viento
que repica en mi ventana
ni se de ti por el cartero
que toca a mi puerta,
no sé nada de ti.
¡Te he olvidado
como un niño
que olvida sus sueños!
Agito mis alas
y vuelo
¡pero no te encuentro!
Como las mariposas
que vuelan y huyen
de mi vestido
te has ido,
o quizás sigas cerca,
como el sabor a leche fresca
en la boca de mi hijo.

Azul
Para mi hija Mehraneh


Pensaba
en el océano al despuntar el sol,
en el velamen en el azul oleaje,
¡sí!
pensaba en ti,
¡mi bebita!
En los días en que flotabas en mi –
¡como un pececillo
sin mar!
Deseo para ti
mares y mares de felicidad
tranquilízate mi amor,
este no es el sonido de una bala,
son los granados floreciendo en el jardín
¡anhelantes de tus labios!
Las faldas del monte Baba
esperan que corras confiada
para cazar sus conejos
¡Tranquilízate mi niña!
Las bombas fueron sólo una pesadilla,
pertenecen a un tiempo en que mamá temía
a los explosivos que escondían dentro de reidoras muñecas,
tranquila.
El mundo es mi seno
guardando tu sueño con amor.

Primavera

¡Han vuelto los pájaros!
¡Es primavera otra vez!
¡Y regresa también la guerra!
Las aldeas, las planicies y los cerros
anidan armas de nuevo.
¡Otra vez primavera!
Se fue mi hermano,
dejando su granja, y el rebaño.
Cansado, con el corazón destrozado,
a viajar de nuevo,
dejando una pena atrás.
¡Otra vez a las puertas de la primavera!
Rememorando aquellos días
con Setareh y Bahareh – ¡que alegres niñas!
¡Ay, Dios!
Fue el año pasado, otra vez en primavera,
cuando aumentaron las tumbas en el pueblo.
Esta primavera los árboles
han de estrenar ropajes otra vez,
afortunados ellos por no ser como nosotros
y no tener que vestir mortajas.
¡Oren, niños del pueblo!
¡Pidan que la primavera no vuelva,
que la nieve no se derrita más,
para que no haya guerra otra vez!

Vida

Es de mañana, un niño latoso,
cansancio, aburrimiento, pesar, amargura
y, aún así, la necesidad de pan y té con leche.
Sin poder abrir los ojos para enfrentar el día.
Luciendo un velo, ha salido a buscar pan y leche.
Los montones de ropa sin lavar y las pilas de platos sucios,
cautiva en una pequeña habitación, tragando tus preocupaciones
saludas solemnemente al nuevo día.
No, la lucha no alivia al corazón,
¡huye volando como un pájaro
o avente con la vida!
Recoge las flores de esos momentos
antes de ofrecer tu corazón al polvo – ¡lo quieras o no!
¡Oh vida! Canta una oda desde mi garganta agotada
y no dejes que muera mi canción.

Aeropuerto

Alargada, elástica, sin estrellas
la noche se ha desplegado
sobre el aeropuerto – húmeda y oscura.
Con dos viejos maletines y veinte años de tedio
vamos al aeropuerto en taxi
en asiento al frente mío,
piensas en silencio,
pregunto “¿Cuánto dura el viaje?..”
“Cinco horas y quince minutos, llegaremos antes del alba”
Más cansado que nunca me contemplas…
Vuelo quinientos treinta y cuatro, asiento número treinta y siete.
¡Al fin huiste al vuelo de esta noche sin luna!

El fin

Mi corazón se atrevería a cruzar peligrosos estrechos
si alguna vez se me diera la libertad de viajar por el mar.
Y si los cielos no fueron vastos e inaccesibles,
mi corazón mostraría que puede ser un pájaro más audaz.
Me guiaría entonces el viento con aromas
Y Dios aguzaría gentilmente mis sentidos.
El amor es compartir y comprender.
Cuando es abandonado, se lleva también a la primavera.
Queda sólo fealdad,
tan sólo queda maleza.
Esos amores terminan siendo víctimas
de perpetuos ciclos de comienzos y finales.
¡Si el corazón que ama supiera qué le espera a la larga,
evitaría desde un comienzo la caída!

El viento

Como si estuvieras contando mi historia
con tu inconcebible soplo, ¡oh viento!
Tus palabras tienen el gusto salobre del agua marina
¿Pasaste por ese mar inmenso y amargo?
Suenas bastante inquieto
y tu eco, misterioso, deletéreo, extraño.
No estás preñado de las semillas de la prosperidad,
ni portas fragancias de buen augurio.
Te aguarda la maldición de la tierra. ¡Cuidado!
¿Qué más pueden darte estos suelos yermos?
Tan sólo polvo para compactarte
y llenarte de pólvora
¡para saturarte con ese olor diabólico!
Cuentas la historia de mis penas en tus suspiros:
¡Aunque habitas en los cauces de los ríos más salvajes
nunca dejas que mi sed se sacie!
¡Nunca permitiste que mi nombre apareciera al pie de ninguna
emotiva carta de amor de este mundo!
Me ignoraste
Me ignoraste aunque
tu soplo fuera sólo mi historia
ahogada en amargura y sangre

Noticias en la mañana: la sombra de la guerra

Una vez más saliste en televisión
a impresionar a la gente feliz y a arruinar su mañana.
Tú, ¡la más oscura imagen de la existencia!
mostrado a las gentes tranquilas del mundo
para arruinar su paz y su letargo.
No te importa cómo se pasó la noche,
por qué murieron los pájaros, una bandada tras otra.
Los ángeles guardianes sobre los hombros de la tierra
enseñaron una y otra vez a los jóvenes a levantarse y continuar.
Una vez más el corazón de la humanidad
hinchado de sangre
volvió a salir por la televisión.

La frontera

“Frontera” dice la señal
¿cuántas paradas faltan?
¿debemos esperar mucho todavía? ¿cuánto?
Tu nombre huérfano está escrito sobre la señal -
Presagiando, late mi corazón,
ansioso por cruzar la alambrada.
A este lado:
la oda amarga y asfixiante del adiós.
A ese lado:
Tantos poemas florecidos
en los labios de Qandahar.
¡O, viento! ¡Llévale a ella mis besos!
¡Adorna las mejillas del invierno
con miles de retoños de granado!
¡Ahora que la hierba verde ha crecido de sus heridas –
O, nube – rocía mis lágrimas sobre su cuerpo!
A este lado: la larga, larguísima espera en la frontera.
A ese lado, la primavera rebrota a la orilla del río.

Segunda desobediencia

Es un gran consuelo
no ser la luna que brilla sobre la tierra –
este planeta maldito, húmedo aún
de lágrimas de arrepentimiento de nuestra madre, Eva.
¿a dónde te has llevado nuestro paraíso, o madre?
¡El infierno es aquí en la tierra! ¡Sí, aquí!
¡Donde las penas de la vida
rebasan los límites de resistencia del hombre!
¡Es imposible ser celestiales en el infierno!
¡Y más quimérico aún, madre, sería que
este infierno tuviera la sapiencia suficiente para sufrirnos!
¡La tierra ya está hastiada del hombre!
Como hija verdadera tuya, acá abajo, en la tierra,
He recogido la manzana roja – ¡tal como tú en el edén!
La mano que la recoge es una continuación de la tuya,
¡Sí, madre Eva!
¡Por muy difícil de creer que parezca!

Primavera

La primavera ha llegado una vez más,
nuestro planeta, esa gitana sin control,
¡Ha dado otra vuelta al sol!
Ha venido alguien de lejos,
cansado como ustedes, pequeños mercachifles,
con un pesado fardo a cuestas,
vino a comprarles galletas
y a compartir con ustedes
sus agobios y penas.
Flores, dulces y canciones
ha traído la nueva primavera de lejos,
pero, como todos los años,
¡la han detenido tras las puertas del campo de concentración!
Que Dios les traiga, niños,
una primavera verde de Su edén
para que los alivie el peso de sus faenas
y de brillo a sus corazones.
Pasan sin brillo los días, lentos y cansados,
vacíos de primavera.
Que nunca olvide Dios
robustecer a los niños
con la esencia de la primavera.

Cisne

¡Debe estar muy enamorada
la hembra cisne que no atiende a la cercanía del invierno!
¡La cisne que no migró
debe estar enamorada de verdad!
El otoño se ha dado ya
su último baño en el lago
la ánade enamorada canta:
“Sigue siendo verano
me lo dice la tibieza bajo mis alas.
Mis pequeños están entre los bambúes
y mi pareja, buscando semillas”
El otoño no hace más que advertirle:
“¡Es sólo una seductora esperanza!
¡El invierno es inminente!
¡Desafortunado el cisne
que ignora la proximidad del invierno!
Sobre el limen del invierno
los cisnes vuelan en bandadas a las aguas tibias
y tarde llega la última,
abrigada por la tibieza de su corazón enamorado.

Pan

El horno se enfrió,
¡ya no había pan!
Los “fantasmas” hambrientos
lo rondaban
y olisqueaban con pesar.
¡Entonces el viento
se tragó el olor de los muertos!
Los manteles,
las cunas,
¡todo se lo llevó el viento!
Tan sólo las madres,
y nadie más,
encuentran triste refugio
en la canción de cuna.

Muerte

¡Eres un lago,
pero vas a morir en la red del pescador!
¡Has de estar loca
para morir a diario en tus cadenas!
¡La luna, los peces que has soñado
se apagarán al  fin en tu pecho
y terminarás enmarañada entre fango y espumarajos!
¡Con tantas perlas en la boca,
has de estar loca
para ir a parar a ese estanquecito oscuro!
¡sólo imagínalo, dichosa sirena!
Vivirías feliz por mucho tiempo
con simplemente cerrar los ojos
a preocupaciones y penas.
Desgraciadamente esa madre ha trenzado
las negras noches de tu cabello
con la luz de tus días
susurrando: “no hay salida de esta cadena”

Residencia
¡Cierra tu pasaporte, querido!
¡El mundo entero está en tu bolsillo!
Piensa en una flor
que ha echado raíces
en un jarrón plástico negro.

Creación

Es designio sagrado tener árboles moribundos
en el generoso festín primaveral
e infundirles un auténtico fervor
que los reverdezca y les permita florecer una vez más.
¡Oh gran Dios!
Oro porque alguna vez
quiera tu arbitrio bendecir de nuevo,
con tu caricia,
a tu creación y a tus criaturas.
Terminada la hechura del arquetipo en la horma
sácame dulcemente del polvo
y múdame en barro, salpicándome con lluvia.
Tu Divina sapiencia revelará entonces
la forma final del barro.
En la vasta diversidad de tu universo,
donde hay tanto el pájaro
como la piedra para matarlo,
oro humildemente,
has tu Divina voluntad
del armazón de mi cuerpo –
aún si es un guijarro en el lecho del río –
pero apiádate y permíteme estar cerca de ti.
Haz de mi corazón un pájaro o un pez
que vague por cielos y mares.
No me despojes de Tu amor:
trae de nuevo tu primavera a los árboles

Carta

Le escribí una carta al AMOR,
le pedí que me revelara algunos
secretos para aceptar con afecto
y que me abrigara con sus palabras de sosiego.
Le dije que rebosaba de apasionados poemas de amor
y le pedí que me ofreciera excusas para expresarme.
Le pedí al AMOR que prestara atención a los poemas amorosos
que perfuman mi almohada todas las mañanas
y que me dejara acompañarle en un coro
y cantar felices baladas de amor.
Le dije que sólo el amor
puede dar alas a la redención
y le pedí que ayudara a cierta ave enamorada
en el vuelo heroico en el que se quiere embarcar.
Le dije que los días oportunos han pasado ya
pero el ave sigue esperando anhelante
una carta de amor en su buzón,
o por lo menos un ramo de rosas febriles.